Como ha pasado el tiempo. Los primeros días de Septiembre del 2016 mi querido hijo cumplirá 10 años desde que no vive con nosotros. Ha sido un camino largo y de muchos cambios. El ha madurado, ya no es el mismo que antes. Ya no le dan esas pataletas y enojos que antes le daban. Ahora, cuando se siente mal, se encierra en su habitación y se separa de todos. A veces se desconecta por horas, cuando todo le parece demasiado bullicioso, el se escapa y se encierra. Pero, ahora ya no me afecta como antes, porque él es así, diferente. Su vida es bendecida, con profesionales que lo cuidan cada día y ahora comparto la responsabilidad con ellos y he aprendido a confiar en los demás y aún mucho más en DIOS quien lo ha protegido todos estos años.
Ahora, pienso que me amargué más de la cuenta, que viví el dolor muy intensamente cuando debí haber disfrutado un poco más a mi hijo, pero no puedo retroceder. Ese pasado nos sirvió para madurar y Dios usó toda esta experiencia para poder comprender que esta vida es tan pasajera que todo lo que ayer me parecía trágico y sin futuro, ahora que han pasado los años, puedo decir que ha valido la pena. Mi hijo me ha enseñado a ser una persona distinta, con una mejor comprensión y con mucho más compasión por los que sufren.
Agradezco a Dios por la oportunidad de compartir mi testimonio; a mi esposo, a mis hijos y a todas las personas que han sido parte de mi vida durante estos años de crecimiento en los que he sido como una piedra lanzada al río, con muchas aristas que espero se vayan alisando con el pasar del tiempo. Varias personas han cumplido un rol importante en mi vida y no podría mencionarlos a todos porque sería una lista muy larga pero hay algunas que de no ser por ellas, no se habrían concretado gran parte de mis sueños.
José Antonio García confió en mí y en el año 2000 creó una página web con todos mis escritos (lamentablemente la perdí por el cambio de servidor). Nunca terminaré de agradecer ese gesto que permitió que mucha gente de todas partes del mundo leyera mis sentimientos y así no me sintiera tan sola.
Marisa Cano, quién me incentivó a escribir cuando llegué a Australia, la cual me ayudó con consejos al editar los textos y la cual me animaba y se alegraba con mis avances.
Y ahora, quiero agradecer especialmente a Rafaela Pinto, por animarme a volver a escribir y contar mi historia desde el comienzo. Ella dispone de su tiempo para editar y corregir los textos. Creo con todo mi corazón que Dios los puso en mi camino.
He escrito mi testimonio dos veces y esta es la tercera vez que lo comparto. Esta vez estoy siendo más explícita al escribir tal vez porque estoy más madura y ya no me duele al escribir esos momentos dolorosos que tuvimos que pasar con mi familia. Hoy, Dios nos ha dado la gracia y bendición de ser felices en medio de un mundo tan contradictorio.
Si algunas personas se sienten comprendidas por mis palabras, estaré más que satisfecha y agradecida de Dios por ello.
¡Ay cómo mi corazón llora y sangra mi alma! al descubrir en un instante un mundo diferente reflejado en tu carita sonrosada. Todo en un momento cambió se perdieron los sueños cómo una estrellada noche, la magia del encanto, y lo que esperaba se perdió en un segundo, de la noche a la mañana. Tengo que empezar de nuevo, y vivir una realidad diferente a lo que esperaba ayer. Yo me encanto con tu risa ¡ay como cambió mi llanto! ahora río en mi dolor, me alegro en mi quebranto. Tenerte conmigo hijo amado, me causa alegría ¡Así tal como eres Yo te quiero tanto! Seré feliz a tu lado guiando y sacando las espinas que entorpezcan tus pasos. Llorando, disfrutaré, acariciaré tus mejillas seré tu lazarillo en el camino empolvado. PERDÓNAME HIJITO MÍO PERDÓNAME POR HABER LLORADO
Nadie sabe
Escrito en el año 1988
Nadie sabe lo que siento cuando en las noches no puedo dormir apretando mi boca contra el almohadón para acallar el dolor y mis lágrimas.
Nadie sabe lo que siento porque me ven por las calles caminando feliz ignorando la pena que no quiero mostrar la que me acompaña siempre en mi diario vivir.
Nadie sabe lo que siento al tener que reír para no llorar simulando con la risa esa lágrima viva que brota por mis ojos como una caricia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario